Soñar en la vida, dormir con la vida, imaginarnos un mundo, enredados en nidos color de rosas, es taparnos de ilusiones, no querer correr el velo de la realidad, amar alguien solo porque sentimos pasión de una noche. Tanta gente muriendose de hambre en el mundo y nosotros dentro de una botella, encerrados en cuatro paredes, proyectando no se que delirio con nuestras burbujas de ensueños que solo nos hacen feliz a nosotros mismos, que despedida le hacemos al corazón, cerrandolo cada vez más al mundo, ilusionandonos con nosotros mismos, con nuestros planes, con la materialidad del mundo que solo nos satisface por un momento y no sentimos esos niños con hambre y frio, descalsos con los pies llenos de lodo, con sus naricitas resfriaditas, todo el día, haga calor, haga frío, viejecillos en algún rincón de la oscura ciudad, taponeados con cartones, perros pulgosos, enfermos a su alrededor, son la compañia perfecta de ambos en esta inmensa soledad que es la vida de la calle, y nosotros seguimos soñando en tener el auto ultimo modelo, el nuevo celular con todos sus chiches que salió, los mejores hombres, las mejores mujeres para satisfacer una pasión carnal, los mejores boliches y embriagarse hasta quedar tirados como alfombras en una calle desierta de amor, porque no conseguimos lo que queremos para nuestros objetivos y no vemos el mundo con sus historias, sus guerras, su gente, sus necesidades con sus culturas, y aquí estamos cruzados de brazos, solo mirandonos nosotros y viendo como el mundo estalla en pedazos, como las burbujas de los sistemas encierran más a los hombres en pensar en si mismo, ¿hasta cuando seguiremos así sin ponernos en el zapato ajeno?
viernes, 11 de febrero de 2011
Misterios del Mundo
Soñar en la vida, dormir con la vida, imaginarnos un mundo, enredados en nidos color de rosas, es taparnos de ilusiones, no querer correr el velo de la realidad, amar alguien solo porque sentimos pasión de una noche. Tanta gente muriendose de hambre en el mundo y nosotros dentro de una botella, encerrados en cuatro paredes, proyectando no se que delirio con nuestras burbujas de ensueños que solo nos hacen feliz a nosotros mismos, que despedida le hacemos al corazón, cerrandolo cada vez más al mundo, ilusionandonos con nosotros mismos, con nuestros planes, con la materialidad del mundo que solo nos satisface por un momento y no sentimos esos niños con hambre y frio, descalsos con los pies llenos de lodo, con sus naricitas resfriaditas, todo el día, haga calor, haga frío, viejecillos en algún rincón de la oscura ciudad, taponeados con cartones, perros pulgosos, enfermos a su alrededor, son la compañia perfecta de ambos en esta inmensa soledad que es la vida de la calle, y nosotros seguimos soñando en tener el auto ultimo modelo, el nuevo celular con todos sus chiches que salió, los mejores hombres, las mejores mujeres para satisfacer una pasión carnal, los mejores boliches y embriagarse hasta quedar tirados como alfombras en una calle desierta de amor, porque no conseguimos lo que queremos para nuestros objetivos y no vemos el mundo con sus historias, sus guerras, su gente, sus necesidades con sus culturas, y aquí estamos cruzados de brazos, solo mirandonos nosotros y viendo como el mundo estalla en pedazos, como las burbujas de los sistemas encierran más a los hombres en pensar en si mismo, ¿hasta cuando seguiremos así sin ponernos en el zapato ajeno?
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