Recostada a la sombra de un árbol, sintiendo la brisa de los vientos, el cantar del aire, a mi alma entra una inspiración que al son de las musas me van dictando voy escribiendo y el corazón va latiendo a medida que voy leyendo las notas de los vientos que girando me van tirando repetidas lineas que yo les enseño a las selvas y a los bosques el arte de amar. Un Díos me ha entregado esta dicha a mi corazón, el abandonar la ciudad y concentrarnos en los campos, en las montañas, en los valles donde el azúl del cielo encierra los territorios puros en su origen donde poder cantar, sentir, tocar instrumentos, escribir, imaginar libremente sin ataduras con todos sus habitantes: sus animales corriendo por la fértil tierra, sus árboles y plantas verdes creciendo sin límites, dando sus flores y frutos a baldazos. Aquí no hay miedos, los animales son brutos pero mansos, los tocamos, los acariciamos, les damos de comer en la boca y ellos comen confiados y en paz, el león también se encuentra entre ellos, dormimos entre ellos en un establo, nos sirven de almohada y a la vez de guardianes. El bulllicio de la ciudad o el bullicio del campo e slo mismo, solo hay que saber escuchar, acostumbrarse y saber vivir en uno o en otro, lo importante es la paz interior, estes donde estes tus pensamientos te seguirán pero si estas en armonía tu conciencia los callará y podrás vivir en cualquier parte absolutamente. Para el amor no hay límites, él siempre se prepara para entretejer los tejidos de la vida y crear nuevos caminos, nuevas utilidades, así como hace el músico, el poeta, el narrador, el artista, se pueden estar muriendo de hambre, asi como un fakir, un monje o un yogui que eran capaces de aguantar en una sola posición pero el alma les abundaba de inspiración llenos de amor y sabiduría, solo agradar y entregar su mensaje quería. Había competencias por turnos, cada quién decía lo que sabía de los campos, de pronto se dieron cuenta que se estaban olvidando de dar de comer a sus crias, de tanto amar y saber, y como dice una canción, no se puede vivir del amor. Llega una nueva época, un niño que nace, el fin de las edades de hierro y el principio de la de oro, cada uno se moverá por si mismo, y todos tendrán lo que quieran, los elementos de la naturaleza darán en abundancia sus frutos, y sus habitantes lo cuidarán y lo compartirán, no habrá negocios solo flores, frutos, amor y sabiduría trabajados por todos, cantarán y comeran juntos, se respirara pureza y confianza, pensamientos negativos no fluirán, apariencias tampoco habrá, porque aquí solo existe la unidad, no hay divisiones solo amar y ayudar con lo que se pueda y en lo que se pida, las pruebas no existen, solo la vida diaría, en el transcurso, no las personas, te la ponen, solo existe sinceridad. Vagar por los campos, leyendo todo aquello que me traiga inspiración, trayendo a la memoría recuerdos de historias pasadas, cantandolas al son musical que las musas ponen en el corazón y con la pluma escribo ricos y dulces versos, salados de sabiduría en donde la serpiente sulfura en el fondo del arca ligando los hilos de grandes ramas ungidos de sapiencia con infinito amor; y dibujando con el pincel de mis emociones creo nuevos mundos aquellos que el espiritu escribe, en la cual la música de los vientos, de las palabras, de las letras, de las imagenes inspiran y el cantar de los campos, de la naturaleza, asi como de la ciudad nos dictan.
lunes, 7 de marzo de 2011
Misterio bucólico
Recostada a la sombra de un árbol, sintiendo la brisa de los vientos, el cantar del aire, a mi alma entra una inspiración que al son de las musas me van dictando voy escribiendo y el corazón va latiendo a medida que voy leyendo las notas de los vientos que girando me van tirando repetidas lineas que yo les enseño a las selvas y a los bosques el arte de amar. Un Díos me ha entregado esta dicha a mi corazón, el abandonar la ciudad y concentrarnos en los campos, en las montañas, en los valles donde el azúl del cielo encierra los territorios puros en su origen donde poder cantar, sentir, tocar instrumentos, escribir, imaginar libremente sin ataduras con todos sus habitantes: sus animales corriendo por la fértil tierra, sus árboles y plantas verdes creciendo sin límites, dando sus flores y frutos a baldazos. Aquí no hay miedos, los animales son brutos pero mansos, los tocamos, los acariciamos, les damos de comer en la boca y ellos comen confiados y en paz, el león también se encuentra entre ellos, dormimos entre ellos en un establo, nos sirven de almohada y a la vez de guardianes. El bulllicio de la ciudad o el bullicio del campo e slo mismo, solo hay que saber escuchar, acostumbrarse y saber vivir en uno o en otro, lo importante es la paz interior, estes donde estes tus pensamientos te seguirán pero si estas en armonía tu conciencia los callará y podrás vivir en cualquier parte absolutamente. Para el amor no hay límites, él siempre se prepara para entretejer los tejidos de la vida y crear nuevos caminos, nuevas utilidades, así como hace el músico, el poeta, el narrador, el artista, se pueden estar muriendo de hambre, asi como un fakir, un monje o un yogui que eran capaces de aguantar en una sola posición pero el alma les abundaba de inspiración llenos de amor y sabiduría, solo agradar y entregar su mensaje quería. Había competencias por turnos, cada quién decía lo que sabía de los campos, de pronto se dieron cuenta que se estaban olvidando de dar de comer a sus crias, de tanto amar y saber, y como dice una canción, no se puede vivir del amor. Llega una nueva época, un niño que nace, el fin de las edades de hierro y el principio de la de oro, cada uno se moverá por si mismo, y todos tendrán lo que quieran, los elementos de la naturaleza darán en abundancia sus frutos, y sus habitantes lo cuidarán y lo compartirán, no habrá negocios solo flores, frutos, amor y sabiduría trabajados por todos, cantarán y comeran juntos, se respirara pureza y confianza, pensamientos negativos no fluirán, apariencias tampoco habrá, porque aquí solo existe la unidad, no hay divisiones solo amar y ayudar con lo que se pueda y en lo que se pida, las pruebas no existen, solo la vida diaría, en el transcurso, no las personas, te la ponen, solo existe sinceridad. Vagar por los campos, leyendo todo aquello que me traiga inspiración, trayendo a la memoría recuerdos de historias pasadas, cantandolas al son musical que las musas ponen en el corazón y con la pluma escribo ricos y dulces versos, salados de sabiduría en donde la serpiente sulfura en el fondo del arca ligando los hilos de grandes ramas ungidos de sapiencia con infinito amor; y dibujando con el pincel de mis emociones creo nuevos mundos aquellos que el espiritu escribe, en la cual la música de los vientos, de las palabras, de las letras, de las imagenes inspiran y el cantar de los campos, de la naturaleza, asi como de la ciudad nos dictan.
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