miércoles, 2 de marzo de 2011

Misterios de la cosecha




Fundiendome en el interior de la tierra, escarbando con las manos, hago un hueco, me meto dentro así como el agricultor pone una semilla y la tapa, me siento la semilla, el grano que necesita oscuridad para crecer, fabricar mi propia luz, así como los alcoholes del maiz pisingallo del folclore de las tribus americanas que crecen como flores silvestres, parecen plagas, ellos se esconden dentro habitandolos y que si son calentados huyen buscando aire, aire que los deje crecer en libertad sin opresión, sin limites, aprendiendo de sí mismo, equivocandose sólos, así vamos por la vida enseñando lo que vamos aprendiendo, extraemos el jugo de nuestros errores, aprendemos otras cosas en los cursos que la naturaleza del camino nos va enseñando y lo volcamos al libro de la vida, encontramos seres en peligro, lo intentamos salvar como podamos, con las herramientas que el momento nos de, que la memoría nos alcance, sacrificamos nuestra vida para que otros puedan huir y salvarse para otra lucha de las garras de sus tinieblas, en esos momentos sentimos como nace en nosotros una pasión que nos ilumina como un rayo de sol, así como nació aquella flor llamada de la pasión, cuando aquel desgraciado animal que cambiando presa por otra presa mató al misionero salvando a la niña, así con nuestra pasión seguimos el filo de nuestro camino, cosechando historias que la naturaleza nos deja, viendo en las dimensiones de la vida sus múltiples aprendisajes, así vamos alimentandonos, así vamos dando a conocer los misterios del ultra a los iniciados que sienten algo más de lo que se vive solamente aquí, aquellos que necesitan esa mano que los saque del infierno en que viven

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